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El Teatro, un Buen Remedio

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EL TEATRO, UN BUEN REMEDIO Al tratar de buscar un origen del teatro, se hace inevitable remontarnos a la historia misma del Hombre, en donde el ser humano intentaba imitar la realidad mediante un conjunto de acciones que se llevaban acabo bajo la forma de rituales mágicos. Siglos más tarde, en la Antigua Grecia, estos ritos irían transformándose en lo que finalmente hoy es llamado teatro. Mucho se ha hablado y escrito acerca del teatro. Desde investigaciones históricas, hasta numerosas críticas de diferentes obras teatrales. Desde cómo se originó, hasta su paso por las distintas sociedades. Y así podríamos hacer una lista infinita de contenidos relacionados con este arte. Sin embargo, a pesar de la cantidad de temas que han sido analizados, hay uno poco explorado hasta el momento: el de los efectos terapéuticos que tiene el teatro. En un mundo tan agitado, las personas han ido adquiriendo un estrés que en muchos casos se fue transformando en delicados problemas de salud. La rutina, el ruido, la poca paz que se consigue, son problemas que acosan al hombre contemporáneo. Por eso, el teatro, con sus efectos terapéuticos, se presenta como una posibilidad para resolver distintos problemas que afectan al ser humano de hoy en día. La depresión, la ansiedad, problemas de pareja y de personalidad, adicciones, duelos, son algunos de los conflictos que el teatro intenta solucionar. Con distintas técnicas, la actuación va ayudando a superar estas dificultades. Una de ellas consiste en dramatizar los conflictos, para que en ese preciso momento, la persona pueda ir buscando distintas soluciones a sus problemas. La mayoría de las veces también cuenta con la participación de otros, que también aconsejan y buscan respuestas posibles. Siguiendo con la idea de dramatizar los conflictos, otra técnica del teatro terapéutico consiste en observar al dolor desde otro punto de vista. Uno de los actores representa el problema que alguien tiene, y al verlo desde afuera, es posible aportar distintas soluciones desde otra perspectiva. La terapia teatral también ayuda a la gente con problemas de personalidad, ya sea por la baja autoestima o por timidez. Al contar una historia y representarla, la persona es escuchada y atendida, y aunque esto parezca normal, es sumamente valioso para los que se sienten solos y desprotegidos por su timidez. Este costado terapéutico del teatro esta dirigido hacia cualquier tipo de persona, y también hacia todas las edades. Generalmente en los niños sirve para tratar de aliviar su timidez, sus problemas de conducta en la escuela y también su excesiva ansiedad. Por otra parte, en los adolescentes, se trata principalmente de levantarles la autoestima haciéndoles ver que son capaces de hacer las cosas mejor de lo que ellos creen. También en los adultos es sumamente importante, ya sea para aliviar el estrés, o también para calmar su depresión, solucionar problemas amorosos, y otros tantos conflictos más. Una vez más, el arte presenta su lado terapéutico para ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida. Una vez más, el arte aparece para relajarnos y aliviar nuestros dolores. Una vez más, el arte se presenta como un eficiente salvador de problemas. Una vez más, el arte, y en este caso el teatro, se transforma en un muy buen remedio.

G Por Gabriel Catracchia

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