ME DUELE EL CUERPO Cuando decimos me duele el cuerpo (expresión coloquial fácil de escuchar) de qué tipo de dolor hablamos? Nos duele ese cuerpo biológico o el cuerpo deseante que no encuentra descarga para el placer y la alegría? Hay un cuerpo que sabe más de lo que dice y lo representa en forma de síntomas y otras veces como detector fallado para discriminar qué sentimientos quiere expresar (qué siento?). Intentaremos explicar los alcances de esa sensación inespecífica de dolor, y el origen de este desconocimiento. No se puede dividir rígidamente el campo de lo somático del psicológico ya que el yo es ante todo corporal (antes cronológicamente y antes como primordial). El gesto (intersección de ambos campos) es siempre significativo y no puede separarse del discurso que lo acompaña al mismo tiempo. Según Sami-Ali el propio cuerpo no se reduce a lo real, mediatiza todo, es un nudo de lo imaginario que se va destacando sobre un trasfondo de transferencia. Este imaginario deviene de la incorporación de ideales. La cultura organiza determinados modelos de aproximación y comunicación corporal –lenguaje analógico- midiendo distintos grados de atracción y rechazo (lo que nos atrae y lo que nos repele). Desde hace 30 años se viene hablando de crisis de valores o para hablar propiamente según el decir de Castoriadis de “crisis de las significaciones imaginarias sociales” (que estructuran las representaciones, tipo de acciones esperadas y afectos correspondientes).La sociedad instituye las significaciones a través de la familia o en su defecto por las instituciones sociales (escuela, justicia, religión, ídolos) instituyendo un “nosotros” y los “otros”, generando la ilusión de protección frente al desamparo presente y futuro (enseñando la ética del esfuerzo y proveyendo un sentido a la vida) por la inevitabilidad de la muerte. Pero qué ocurre si los actores de proceso desisten de sus papeles parcial o totalmente? Los cambios económicos, las virtudes “del mercado”sucumben y la mitología del progreso contínuo y la racionalidad pierden credibilidad. El ciudadano se transforma en consumidor -aún de la cultura- ya no sujeto (vale por lo que gana), el cuerpo como tal también es un objeto de consumo, una caja vacía. Lo que se privilegia es la inmediatez (imposibilidad de postergar el placer), hedonismo y su anulación (el devenir insignificante del regalo y del placer, nada basta), futilidad, fuga desesperada ante la muerte y la mortalidad (conductas contra fóbicas de ataque), conformismo generalizado (es diferente del individualismo ya que no hay núcleo de identidad importante y sólido), collage (pegoteo de cosas inconexas, amorfas). Marshall Mc Luhan decía que “cuando una sociedad inventa o adapta una tecnología a predominio de uno de los sentidos la relación entre ellos se transforma. El hombre se transforma” (ahora privilegiamos lo visual y un poco también lo auditivo). La familia se ha transformado, ya no se la puede definir por alianza matrimonial o cosanguineidad. Las madres se falicizan (por oposición al modelo patriarcal relegando la función materna, renunciando a la lactancia y/o narcisizar el cuerpo del hijo, fortalecer la díada madre-hijo), los hombres se feminizan (equiparando afectividad con pasividad renunciando a la función paterna y puesta de límites) o se vuelven autoritarios (se creen la Ley y no portadores de la Ley). Ya no se sabe qué está permitido y qué no, se anulan las diferencias sexuales, al renunciar a la función paterna se destituye al Otro ya que emerge el goce sin limites (es puro instinto)y el padre es el de la horda primitiva al cual hay que matar. Es la violencia del Ello, no puede haber asunción de la responsabilidad social. Este desajuste se muestra en el desconcierto de los jóvenes por la ambigüedad de los adultos, en el anhelo de una familia y de una identidad definidas, en la hermandad de las pandillas, tatuajes, grupos de pares, formas confusas de habitar el cuerpo (anorexia, drogadicción). En la Argentina, como respuesta terminal de la crisis del 2001 prima la corrupción, el vale todo, cualquiera es especialista, confundiendo forma con fondo, técnicas orientales con filosofía occidental, se teme al stress pero se lo enfrenta con las mismos métodos que lo causan (movimiento automático alienado de la filosofía que lo sustenta), reduccionismo psicologista de lo físico-orgánico (crea iatrogenia). Paula Sibilia en “El Hombre Post orgánico” sugiere que el nuevo paradigma es el cuerpo como hardware (no como máquina)como hombre-información, modificado por las nuevas tecnologías: computadoras, celulares, Internet , que someten al cuerpo a otro tipo de exigencias: rapidez, agilidad, juventud , hacer varias cosas al mismo tiempo, capacidad de adaptarnos rápidamente al cambio (se tapa el dolor o la infelicidad). El culto actual por el cuerpo no es hacia éste en lo orgánico, en su conocimiento y esencia, sino como IMAGEN ( que barre todo lo que causa envejecimiento), como desconocimiento. De todas maneras, el cuerpo igual sigue teniendo memoria, conocimiento y comunicación: habla a través de ataques de pánico (respuesta a las sobre exigencias de todo tipo aún físico), alopecias, infertilidad secundaria, falta de deseo sexual, anorexia, esguinces, dolores de espalda, contracturas, hernias, accidentes cerebro vasculares, enfermedades cardíacas, drogadicciones. En qué nos estamos convirtiendo? Está bien o mal? No podemos pontificar que el pasado era mejor porque este proceso histórico es irreversible, pero sí podemos recuperar algunos parámetros y tradiciones del pasado que nos pueden servir. Por ejemplo:1) definir el sentido de la vida y ponerse objetivos (para estudiar hay que poner el cuerpo, formar una familia, profesión, etc, admitir la preexistencia del saber, la asimetría entre el que sabe y el que no; 2) reemplazar el vacío de significaciones identificatorias por “escuchar, mirar y cuidar”el propio cuerpo (las sensaciones y emociones serán los maestros) pasar de tener un falso a un verdadero Self para después dirigirnos al otro; 3) asumir la soledad como etapa inevitable para el descubrimiento y reconocimiento de quién soy; 4) ofrecer desde el lugar de cada uno la caricia (función materna)o la palabra (función paterna) que los demás necesitan. Un término científico que tiene mucha prensa es resiliencia (capacidad de resistencia al trauma).Pero lo que no se resalta de este concepto es la capacidad necesaria de aprendizaje del sujeto creando un nuevo recurso, porque sino estaríamos hablando de resistencia. (nos resistimos a pensar?). Cómo podría crearse algo nuevo si no sabemos con qué contamos? Si evitamos aquello que tememos?(de lo que no podemos huir es de nosotros mismos)Cómo crear sin tener libertad interior? Cómo llenar la carencia si no vivimos plenamente el vacio? (incluido el cuerpo con sus limitaciones y dolores, se tapa al dolor como a la depresión).
Para recuperar la salud mental y el cuerpo como sublimación habrá que aceptar la castración (las limitaciones)simbólica , aceptar perder SER el Todo fálico para ganar el poco de SER que nos concede el habitar en el mundo de los símbolos y el lenguaje, denunciando las imposturas de los pseudo psicoanalizados (que dicen saber todo), de los psicologismos tanto de parte de los trabajadores corporales (oponiendo la propia coherencia) como de los alumnos pacientes, de los psicoanalistas o psicoterapeutas que se escudan en sus teorías y trabajan en piloto automático. Como decía Lennon “déjalo ser” para luego estar, pasar de la nebulosa de la virtualidad a la realidad, siempre tan vital.