CLOWN El clown trabaja con dos máscaras, la máscara en si y la nariz roja (la máscara más pequeña del mundo) y estas dos están al servicio de la mayor máscara: La personalidad. Y aquí comienzan las peripecias... Con nuestra personalidad funcionamos y nos relacionamos cotidianamente pero a veces no nos es tan obvia a nosotros mismos como a los demás que nos están observando. Este es el primer obstáculo u oportunidad. Generalmente, en un ejercicio, los alumnos "no hacen nada" y el público se ríe.
Primera reacción: ¿de que se ríen, si no hice nada...?. Justamente es la máscara la que hace resaltar nuestras características, nos desenmascara. La respuesta "... si no hice nada..." nos esta indicando que estamos andando por buen camino. El trabajo es auto observarnos, registrar y tomar aquello que hizo reír. ¿Fue lo que dije?, ¿Cómo lo dije?, ¿La manera de moverme? ... Si me doy cuenta puedo volver a repetirlo las veces que considere oportunas y el público se volverá a reír. Seguramente antes de llegar a este punto tuve que vencer varios obstáculos: el enojo, la autocrítica, etc. La opción más certera sería relajarse, dejar los prejuicios de lado y accionar desde la inocencia. Nuestra personalidad " buena, mala, linda o fea", nos da la oportunidad de estar frente al público y comunicarnos con él tal cual somos y lo que es mejor que el público se ría de y con nosotros. La risa es uno de los alimentos preferidos del clown y su función es mostrarnos lo humanamente tontos y vulnerables que somos. Y el público, agradecido.