
Este texto surge a partir del proceso creativo de la obra “La aurora, existe por el vacio que la rodea”. La coreógrafa y directora Quío Binetti convocó a un grupo de artistas para compartir los encuentros de pensamiento coordinados por Diego Lozano. Puede la conmoción, el espasmo, un bien comprendido sacrificio. Trascender de la escena no como “artista” sino como conmoción, como comunicación no comunicable. Ser en el espectador. Modificación de ambas partes. Ser artista no para cambiar al mundo, sino para justificar mi ser en el mundo, para comprender mi intento de hacer arte. La pregunta parece ser otra Ya no ¿Cómo? ¿Para quién? ¿Para qué? Sino ¿como justificar mi hacer? ¿Como valorizar mi decisión intuitiva e irrevocable de hacer algo para que Alguien haga conmigo?, para que me hagan, para hacer juntos. Entonces hay preguntas que me quedan lejos, en un segundo plano. Prefiero cuestionarme el modo de afectar al otro, de ser afectado por el otro, por el acontecimiento que se produce en los encuentros. Cuando la palabra no media, cuando no hay ninguna estrategia, cuando la danza (en este caso) es un puro acto de fe, de optimismo¿como crear amorosamente un lazo, un puente entre cuerpo en escena y cuerpo expectante? Confiar. Es la única palabra que me queda como respuesta. No duermas artista, no duermas Y al sueño artista no te entregues, Eres el azote de la eternidad, Prisionero del tiempo…… Boris Pasternak Quío Binetti